Contarte un cuento quiero
y los rayos del sol si el día
o el resplandor de las estrellas
si es la noche
se acurrucarán a mi lado
y escucharán junto a ti mi cuento.
Mi voz apagada
quizás puro silencio,
se levantan voces
que me agobian diciendo
“¡Silencio! ¡Calla! ¡No hables!
si tu voz es olvido.
Ilusos ¿qué saben?
¿Saben que mi tarde galopa
hacia la noche
y que la noche me acompaña?
¿Que mil estrellas titilan mi nombre
y que la luna me acuna?
¡No, no saben!
Y que el alba me despierta
y que el sol entibia mi cuerpo
abierto a la vida,
ora henchido mi vientre,
ora plenos mis pechos.
Llega el día que me colma de dádivas
y yo las reparto,
ya meciendo la cuna,
ya enjugando una lágrima
ya tejiendo una ronda…
Ilusos ¿Qué saben?
Beber quiero agua fresca,
saciar mi sed milenaria,
destruyeron la fuente
desviaron la vertiente;
quiero el verdor en mis ojos
una venda me dieron,
quiero cantarle a la vida,
pues, sellaron mis labios.
Yo me pregunto ¿Hasta cuándo?
Basta ya, declaro y proclamo mi historia
(y la historia de muchas a las que acallaron)
lanzo al aire mis desvelos
desnudo mis anhelos…
y que me escuche el mundo entero:
acabaré con mi silencio
lanzo al viento la mordaza
y acaba el sufrimiento.
Noemí Sepúlveda Idalbo