ATRÉVETE A ESCRIBIR TUS SUEÑOS

ATRÉVETE A ESCRIBIR TUS SUEÑOS
La vida siempre nos presenta situaciones que se transforman en sueños que anhelamos concretar... Tal vez, al escribirlos, podamos alcanzarlos... Es lo que deseamos... Es lo que esperamos...

sábado, 21 de agosto de 2010

MI TRISTEZA...

Esta honda tristeza que me embarga y me duele
me tortura la vida con un largo penar.
Aparece de pronto, se resiste a dejarme
y me llena los días de un amargo esperar…

Quisiera que me deje, que no siga conmigo,
pero va donde vaya, conmigo y con mi andar…
No quiere abandonarme por mucho que me esfuerce
y repleta mis horas de amarga soledad…

Va a la cama conmigo, me acompaña al trabajo,
y bebe de mi copa y come de mi pan…
quiero que me abandone, que no siga a mi lado,

quiero llegar alegre a un nuevo despertar…
pero todo es en vano, pues de pronto aparece
y convierte mis horas en un nuevo pesar…

MARÍA DEL PILAR RIVERA C.

RECORDANDO A MI PADRE

Te recuerdo entre las hojas y la lluvia
y en el chirrido incesante de los leños
que daban, junto a tu presencia,
calor en nuestro hogar.
Te recuerdo removiendo la tierra…
admirando una flor,
amando el silencio…
Te recuerdo niño cuando
el tiempo paría el siglo,
y te recuerdo hombre
viendo crecer el fruto de tu unión,
y en las horas largas
de cálidas tardes estivales
donde todo era “Vida”
donde todo nos hacía vibrar
y sentir y reír.
Y tú te complacías junto
a los que le daban
sentido a tu existir,
prolongándote en el tiempo
en medio de la algarabía
de los hijos de tus hijos.
Te recuerdo en el gran ventanal
mirando pasar vidas ajenas,
mientras la tuya
doblaba la última esquina
y esperaba sentada a la muerte…
y luego el crepúsculo…
y el cerrar los ojos y
el dormir plácidamente
en los brazos fríos de la muerte.
Mas, un despertar, estoy segura,
en mullido y ancestral manto.
Padre, heme aquí,
cae la lluvia
caen mis lágrimas,
mi caminar se hace lento
lo acompaña el silencio…
y tú.

NOEMÍ SEPÚLVEDA IDALBO

SER

Me gusta la gente,
me gustan las flores,
las bodas, los niños
y el mar inmenso
en el que sumerjo mi angustia
en el que ahogo mis sueños…

Me gusta la lluvia que riega los campos
que cae cual llanto…
como el llanto que acompaña mis noches
como el que derramo en mi almohada,
como el que vierto por tu ausencia,
por tu desdén al mirarme.

Me gusta el agua del río
donde caen mis lágrimas,
el agua cristalina, el agua de la fuente,
la que sacia mi sed
la que lava mi piel dormida…

¡Me gusta la vida!
Estar viva y sentir la belleza,
la belleza de un árbol
la del ave que surca el azul del cielo,
la belleza del suelo por el que avanzamos
con sueño y anhelos…

El aire que nos inunda de vida,
la dicha de sentir, de palpar y reír
de ver crecer una flor…
de ver crecer un niño,
de ver renacer el amor
y llorar a veces,
y sentir el dolor
sin poder ahogarlo,

sin poder borrarlo
es la vida; con el llanto, la risa
y el canto, el soñar, el pensar…
Es seguir una senda
trazada en un sino
enlazado en el tiempo,
que se traduce en un manto
que en silencio me acoge
y me acuna dormida
en mullido regazo…

NOEMÍ SEPÚLVEDA IDALBO

martes, 17 de agosto de 2010

CARTA A LA NADA

He decido escribir, pero como no sé a quién dirigirme, he decidido escribirle a la nada… sí, a ti, a aquello que es indeterminado, que no tiene género, número y quizás, tampoco tiene un lugar en el espacio.
Mi mente navega de un lugar a otro intentando encontrar respuestas a esto que está pasando, intentando descifrar los por qué. Lo más cómico de todo, es que no existen tales respuestas, no existen tales por qué, ya que las cosas son como tienen que ser, suceden porque tienen que suceder.
Es cierto, a algunos les toca la vida más fácil que a otros y a algunos nos toca un tanto más complicada, pero qué hacer sino seguir, qué hacer sino luchar, caminar, perseverar.
Mi pensamiento se nubla y a veces mis emociones afloran desde lo más profundo de mi ser, pareciera que mi alma quisiera gritar muchas veces de impotencia, por sentir que lo que sucede es tan injusto, pero ¿qué saco con gritar, qué sacaría con llorar o bien tirar miles de cosas lejos para apagar la rabia y pena que siento a la vez? Nada, eso sacaría, nada.
Entonces llego a ti, a la nada, a aquello que no tiene un significado específico, a aquello que es tan neutro o puede resultar tan vacío, a aquello muchas veces frío. Llego a aquellas típicas respuestas que uno da cuando no quiere responder lo que realmente es, lo que realmente siente, llego a la nada y prefiero en este minuto no sentir nada a sentir la pena que me embarga al tomar conciencia de que hoy, la vida no me es tan fácil, pero aún así sé que sigue siendo bella.
Y esta nada me lleva a reflexionar sobre la felicidad, a aquella palabra que sólo está compuesta de momentos de los cuales nosotros somos los encargados de poder prolongar para que no se esfumen tan rápidamente. Entonces pienso en que he prolongado los bellos momentos y no quiero que este sentimiento de impotencia los opaque, quiero borrar esta pequeña pausa que me di dentro de mi felicidad para sentir esta rabia y vacío de tener que pasar por momentos complicados para lograr mis objetivos otra vez.
Ya nada me detendrá, ya nada me pasará, yo seguiré a pesar de lo que vendrá, es lo que me repito una y otra vez.
Nada, sólo quiero sentir nada, no quiero detenerme a pensar que esto me costará más de lo que quizás a otros podría costar, es lo que me tocó vivir, es lo amargo que debo beber para luego disfrutar la dulzura de aquel cáliz que espero con ansias poder saborear, en este camino que me llevará con triunfo a la meta final.

CARLA MERINO PONCE