Te recuerdo entre las hojas y la lluvia
y en el chirrido incesante de los leños
que daban, junto a tu presencia,
calor en nuestro hogar.
Te recuerdo removiendo la tierra…
admirando una flor,
amando el silencio…
Te recuerdo niño cuando
el tiempo paría el siglo,
y te recuerdo hombre
viendo crecer el fruto de tu unión,
y en las horas largas
de cálidas tardes estivales
donde todo era “Vida”
donde todo nos hacía vibrar
y sentir y reír.
Y tú te complacías junto
a los que le daban
sentido a tu existir,
prolongándote en el tiempo
en medio de la algarabía
de los hijos de tus hijos.
Te recuerdo en el gran ventanal
mirando pasar vidas ajenas,
mientras la tuya
doblaba la última esquina
y esperaba sentada a la muerte…
y luego el crepúsculo…
y el cerrar los ojos y
el dormir plácidamente
en los brazos fríos de la muerte.
Mas, un despertar, estoy segura,
en mullido y ancestral manto.
Padre, heme aquí,
cae la lluvia
caen mis lágrimas,
mi caminar se hace lento
lo acompaña el silencio…
y tú.
NOEMÍ SEPÚLVEDA IDALBO
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que hermosa descripción del recuerdo que uno puede tener de un padre...recuerdos que vienen a ser un bálsamo ante la ausencia que queda al partir ese ser amado.
ResponderEliminarRecordando a mi padre. Hermosa forma de recordar a tu padre. Felicitaciones Noemì.
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