ATRÉVETE A ESCRIBIR TUS SUEÑOS

ATRÉVETE A ESCRIBIR TUS SUEÑOS
La vida siempre nos presenta situaciones que se transforman en sueños que anhelamos concretar... Tal vez, al escribirlos, podamos alcanzarlos... Es lo que deseamos... Es lo que esperamos...

viernes, 7 de mayo de 2010

VIVIR EN CHILLÁN

Hace un par de años, con un título parecido a éste, decía que vivir en Chillán es una grata experiencia… Hoy, después de esa tremenda tragedia que representó el terremoto que azotó a nuestro país el 27 de febrero, con pérdida irreparable de vidas y el consiguiente dolor para sus familias…, con pérdidas materiales que muchas personas jamás podrán recuperar y con las consecuencias psíquicas que un terremoto y un maremoto induce en los habitantes de un país, sigo pensando lo mismo.
Estuvimos más cerca del epicentro del sismo, que otros muchos lugares en que la desolación y el dolor fueron impresionantes y, sin embargo, a pesar de que aquí las pérdidas fueron muchas, Chillán fue la primera ciudad de entre la séptima y octava regiones, en ponerse de pie. Fue también la primera en la cual el comercio se reorganizó y abrió sus puertas, lo que la convirtió en un polo de atracción para los habitantes de ciudades vecinas, que vieron aquí la posibilidad de abastecerse para continuar su vida, al menos, sin tener que prescindir de lo más necesario.
Es cierto que se puede afirmar, como se ha repetido largamente en la prensa, que los efectos del terremoto en Chillán son “mentirosos”, y ocultan sus verdaderos efectos, pues son muchas las viviendas cuya fachada permanece de pie, pero detrás de ella, las habitaciones constituyen un peligro para sus moradores, si es que no ha habido que demolerlas ya; del mismo modo, son muchas las casas que simplemente ya no estarán más y cuyos habitantes pasaron a engrosar la proporción de chilenos sin casa.
Es cierto que precisamente por esa razón, porque a simple vista no se aprecian los daños, escasa y casi ninguna ayuda ha llegado a quienes también en nuestra ciudad lo perdieron todo… Pero eso todavía no es suficiente para quitarle a Chillán el encanto que siempre tuvo.
Su gente sigue siendo la misma de antaño… Esa gente que irradia calor humano, que irradia amistad y generosidad… Dentro de algunos meses, volveremos a encantarnos con los cerezos en flor de calle Libertad… Y ahora, a pesar de la angustia de nuestros coterráneos que siguen esperando que el invierno no los encuentre desguarnecidos, con frío y sin un techo que los cobije, no podemos dejar de sentirnos agradecidos de esta ciudad que nos alberga.
Pese al dolor, Chillán seguirá siendo cuna de héroes y artistas… Pese a la escasa ayuda, el campesino que nos visita seguirá encontrando aquí lo necesario y básico para continuar su vida en el campo… Pese a que pareciera que aún no hemos comprendido que nuestros vecinos necesitan de un esfuerzo mancomunado por ir en su ayuda, Chillán seguirá siendo la acogedora ciudad que siempre fue.
Cuando escribí aquella columna publicada el 2007, decía que a Chillán se le quiere por lo que es… A pesar de la mala calidad del aire en el invierno… A pesar de que, al igual que en otras ciudades, haya personas sumidas en la pobreza… Ahora, habría que agregar que se le sigue queriendo, a pesar de las muchas viviendas a medio destruir y de aquellas que se destruyeron aquel triste 27 de febrero. Al menos, tuvimos la suerte de no tener que lamentar pérdidas masivas de vidas.
A Chillán se le quiere porque vivir aquí es, sin duda, una muy grata experiencia.

M. DEL PILAR RIVERA C.

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