En las aguas del río de mi infancia
piedrecitas ya lanzaba,
sin saber que las aguas al igual que el viento,
huyen como se desborda el pensamiento;
otras aguas, otros vientos, otros pensamientos
vienen y van, así eternamente,
¿se estancan?
Aquí miro el agua cristalina de mi río,
siento el viento…
se detiene mi pensamiento
¡aprovechemos el momento!.
NOEMÍ SEPÚLVEDA IDALBO
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