Anoche, mientras dormía
apareciste en mis sueños…
acudías a mi encuentro,
por un camino cualquiera…
El tiempo se detenía
con tu mirada en mis ojos…
y tu sonrisa asomaba
como sol de primavera…
La dicha de verte cerca
llenaba mi corazón
y la tristeza de siempre
se transformaba en canción…
Pero los sueños escapan,
con el tiempo que transcurre
y desperté sin querer
con la dulce sensación
de haberte tenido cerca,
¡dentro de mi corazón!…
M. del Pilar Rivera C.
lunes, 12 de julio de 2010
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