El azul de tu mirada
agarrándose a la noche,
tu cálida voz
atenuando mi oscuro transitar
tu dorada cabellera, mi almohada…
nuestros silencios largos
cual sendero hacia la noche
hacia la noche tibia, oculta y cómplice.
Nuestros cuerpos embriagándose
embrujados en aras del éxtasis ansiado…
abruptamente el día rompe el hechizo,
¡Te he vencido noche
de intrépidos amores!
NOEMÍ SEPÚLVEDA IDALBO
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