La tarde se hizo eterna mirando al infinito…
Quise gritar tu nombre, quise coger tus manos,
estrechar tu cintura, quise besar tus labios
y perderme en tus ojos…
Te busqué… Y tú no estabas…
En vano mi mirada penetraba distancias…
Mi palabra, angustiada, repetía tu nombre…
El frío de la tarde, cada vez más intenso,
penetraba en mi alma…
Te busqué… Mas, no estabas…
¿Por qué la soledad parece tan intensa?
¿Por qué mi corazón te busca sin hallarte?
¿Por qué, como otras tardes,
no acudes a mi lado
y mi palabra triste se pierde, sin respuesta?
Quiero que estés conmigo, que no vuelvas a irte.
Quiero oír tu palabra, a la vez dulce y tierna.
En vano me pregunto cómo viví sin ti,
si ahora, en un instante,
me pierdo con tu ausencia…
M. DEL PILAR RIVERA CAAMAÑO
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



que profunda cada una de las palabras, cuántas veces no hemos sentido una angustia que oprime el pecho cada vez que aquel ser que nos hace sentir, se ha ausentado...maravilloso Pily, muy real lo que escribiste
ResponderEliminar